Jesús Adrián Romero
Cuando el mundo te inunda de fatalidad,
Y te agobia la vida con su mucho afán,
Y se llena tu alma de preocupación,
Y se seca la fuente de tu corazón.
Cuando quieres huir, por que no puedes mas,
Por que solo te sientes entre los demás,
Y no hay más en tus ojos brillo y emoción,
Y se cierra tu boca por que no hay canción.
Puedes sentarte a sus pies,
Y de sus manos beber,
La plenitud que tu alma necesita.
Puedes sentarte a sus pies,
Y cada día tener,
Una nueva canción y nueva vida.
A sus pies hay paz, gracia y bendición,
A sus pies sembras, luz y dirección.
La plenitud en él, nunca se agotara,
Puedes descansar, en su presencia.
Cuando los ojos hablan sobran las palabras,
Es suficiente con tu mirada.
Puedes decir te quiero sin abrir los labios;
Eres simple y muy profunda para mí.
Dios me bendijo cuando te trajo a mi vida,
Que paz inmensa tengo este día.
Tú eres un motivo en mis oraciones,
Ya no existen temores entre tú y yo.
Yo tendré cuidado de tratarte bien,
Eres vaso frágil, te llevó en mí ser.