La jarana ( La Deuda [español Hondureño])
Hasta el cuello" son las expresivas palabras cuando las deudas le quitan el sueño a las personas responsables o cuando crean una coraza en los irresponsables que evaden, se esconden o plantan cara a los acreedores. Las deudas para crecer y generar recursos para su pago son rentables, pero los créditos para el consumo son criaderos de pobreza y dependencia o como señala la sabiduría popular, "pan para hoy, hambre para mañana".
Con motivo del acercamiento del gobierno a Venezuela para la compra de productos derivados del petróleo ha vuelto al debate público el endeudamiento externo, al cual habrá que sumar el interno, más silencioso, pero no menos pernicioso para la economía nacional. La jarana crea compromisos que, con júbilo proclaman los funcionarios, se atenderá a largo plazo e, incluso, pasará tiempo en que los podemos olvidar, pues es un período de gracia, aunque para nosotros sea desgracia, pues se gastan los recursos y volvemos al inicio, pero con una obligación más.
Es cierto que los organismos internacionales de crédito, aquellos más duros para beneficiar con la condonación, han establecido algunas condiciones, con préstamos concesionales o comerciales, para mantenernos a cabuya corta, pero ellos mismos son los proponentes de nuevos créditos en un mundo financiero donde sobra el dinero proveniente de los altos precios del petróleo. Hay que ponerlo en movimiento y nada mejor que en países como Honduras, donde el ahorro y la austeridad abandonaron el país hace décadas.
La justificación en fuentes oficiales para el creciente e imparable endeudamiento es casi siempre la misma: obras de infraestructura que marquen la diferencia en la economía nacional. Lo extraño es que los tales proyectos se limitan a unas decenas de kilómetros de carretera o a algún puente. Si es usada la pobreza como carta de presentación, el énfasis se hace en su reducción y en los esfuerzos colectivos y organizados para incrementar el nivel de vida de los hondureños más necesitados. Y como en círculo vicioso, regresaremos a los préstamos para el mantenimiento de las obras de infraestructura y para seguir en una lucha de fantasmas bien vestidos y nutridos mientras avanza y se agrava la situación de miles de hondureños.
Honduras, de mantener este ritmo de endeudamiento por medio de préstamo o crédito, que al final vienen a ser lo mismo, va volviendo a crear con la deuda un problema estructural con obligaciones a corto plazo y con la hipoteca de los recursos de las generaciones venideras, pues será a ellas a quienes se les pase la cuenta del festín que tan alegre e irresponsablemente estamos disfrutando hoy.
¿En qué relación se halla la deuda externa con nuestras reservas internacionales? Recientemente trascendió una baja en la disponibilidad de reservas como resultado de la disminución en las remesas y el déficit en la balanza comercial. ¿Revertiremos la tendencia con recursos provenientes del sector productivo o seguirá saliendo el Gobierno al mercado financiero en busca de dinero para tapar agujeros? La Secretaría de Finanzas reporta el otorgamiento de 50 millones de dólares para apoyo comercial y financiero de parte de un banco de Taiwán. Si los ciudadanos somos tentados diariamente con créditos al instante y facilidades de "me lo llevo ya", nos podemos imaginar el Gobierno en estos tiempos de los petrodólares o petroeuros. La mayoría de los primeros lo piensa bien y saca las cuentas de lo que habrá pagado al final, pero quienes son responsables de la administración pública aplican el dicho "el que venga atrás que arree" y siguen en el ambiente "de lo que no cuesta, hagamos fiesta".